Autor: 26 Enero 2006

Charlotte Carter: Negra melodía de blues
Traducción de María Corniero
Siruela, Madrid, 2006

Después de El Dulce veneno del jazz (cuyo título original es Rhode Island Red) irrumpe de nuevo en el panorama de narrativa policiaca la autora neoyorkina Charlotte Carter, creadora de su álter ego femenino, la soñadora, sexy y divertida Nannette Hayes, una saxofonista callejera, afroamericana, francófila y protagonista de las dos entregas en clave negra.

Si en la primera novela, las melodías de Thelonious Monk se intercalaban con los sueños, amores y sospechas de Nannette y un extraño asesinato ocurrido en la Primera Avenida que se repetiría en toda Nueva York hasta hacerla parecer un tablero de Guija, en Negra melodía de Blues, París rebosa de nocturnidad, de música callejera y bajos fondos, siempre bajo el halo mágico de la luz reflejada en el Sena.

Son estas dos ciudades las que abarcan la desenfada vida de la protagonista: Nueva York, símbolo de vitalidad y dinamismo pero que se muestra en ocasiones arbitraria y pérfida. Del otro lado y más allá de las sombras de su pasado literario resurge París, vibrante como una melodía en staccatto o tal como la imaginara la nostálgica Billy Hollyday cuando interpretó por primera vez April in Paris.

Asimismo, las dos capitales representan toda clase de encuentros amorosos; un fugaz amante con quien Nanette recorre unos cuantos clubes de Manhattan en la primera novela, y el entrañable André, su pareja en el saxofón y en la intimidad de un ático parisino y quien distrae por momentos a nuestra aventurera de su inicial objetivo en la ciudad luz: encontrar a su tía Vivian, la “oveja negra de la familia Hayes”, para entregarle un jugoso sobre, pero la sórdida vida de tía Viv acabará por salpicarla en un bien perfilado desenlace.

Aunque sea la misma Nanette Hayes quien asegure que las mujeres no tocan el saxo, las dos obras son un resumen de sus impresiones jazzísticas, de los títulos y acordes de sus melodías favoritas. Igualmente, en ambas novelas surgen de las sombras varios de los mitos del jazz y el blues, desde el desolado Bill Evans, el fantasma del genial Charlie Parker, “Bird” y las raíces de la cultura afromericana en las cintas regrabadas de André, en la que se escuchan las voces de los negros prisioneros del Mississippi, quienes ahogan sus penas en la música y así sacuden su tristeza, su blues, como diría Nat King Cole.

Narrada con mucho ritmo y cadencia, Negra melodía de blues, cuyo título original Coq au vin, despierta nuestro apetito y su autora, Charlotte Carter, nos da a probar un segundo plato rebosante de peligros y sorpresas.

Marcela Restom


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