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	<title>Revista Clarín</title>
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		<title>Revista Clarín 98</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Apr 2012 08:18:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Paliques]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya está disponible número 98 de Clarín, la revista de nueva literatura. En este número destacamos los artículos Ortega y el príncipe de Rohan, El Japón de los libros y Mujeres de postguerra. Con artículos de Felipe Benítez Reyes, Vicente Gallego y José Muñoz Millanes. Poemas de Nikola Madzirov. Sumario Revista Clarín 98 Descargar artículo de muestra: José Ortega y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2012/04/portada_clarin_98.png"><img class="alignnone size-full wp-image-1335" title="Portada Revista Clarín 98" src="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2012/04/portada_clarin_98.png" alt="Portada Revista Clarín 98" width="170" height="224" /></a>Ya está disponible número 98 de <strong>Clarín</strong>, la revista de nueva literatura. En este número destacamos los artículos <em>Ortega y el príncipe de Rohan</em>, <em>El Japón de los libros</em> y <em>Mujeres de postguerra</em>. Con artículos de Felipe Benítez Reyes, Vicente Gallego y José Muñoz Millanes. Poemas de Nikola Madzirov.</p>
<p><a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2012/04/sumario_clarin_98.pdf">Sumario Revista Clarín 98</a></p>
<p>Descargar artículo de muestra: <a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2012/04/jose_ortega_y_gasset_y_el_principe_de_rohan.pdf">José Ortega y Gasset y el Príncipe de Rohan: ¿complicidad o instrumentalización?</a></p>
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		<title>Revista Clarín 97</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Feb 2012 17:53:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Revistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya está a la venta el número 97 de Clarín, la revista de nueva literatura. En este número destacamos los artículos La trama oculta y La realidad en añicos. Con artículos de Javier Almuzara, Edward Thomas y Marina Gasparini. Sumario Clarín número 97 Descarga el artículo de muestra: Realismo narrativo: siempre con comillas (Toni Montesinos)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2012/02/portada_clarin_97.png"><img class="alignnone size-full wp-image-1329" title="Portada Clarín 97" src="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2012/02/portada_clarin_97.png" alt="Portada Clarín 97" width="170" height="224" /></a>Ya está a la venta el número 97 de <strong>Clarín</strong>, la revista de nueva literatura. En este número destacamos los artículos <em>La trama oculta</em> y <em>La realidad en añicos</em>. Con artículos de Javier Almuzara, Edward Thomas y Marina Gasparini.</p>
<p><a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2012/02/sumario_clarin_97.pdf">Sumario Clarín número 97</a></p>
<p>Descarga el artículo de muestra: <a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2012/02/realismo_narrativo.pdf"><em>Realismo narrativo: siempre con comillas</em> (Toni Montesinos)</a></p>
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		<title>Revista Clarín 96</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Dec 2011 17:45:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Revistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya está a la venta el nuevo número de Revista Clarín, la revista de nueva literatura. En este número destacamos los artículos &#8220;Curial e Güelfa, una genial superchería&#8221; y &#8220;Vanguardias y Retaguardias&#8221;. Junto con ello, encontrarán en sus páginas artículos de Juan Bonilla, Jesús Palacios y Javier Fresán, además de poemas de Lorenzo Oliván y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/12/portada_clarin_96.png"><img class="alignnone size-full wp-image-1318" title="Revista Clarín número 96" src="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/12/portada_clarin_96.png" alt="Revista Clarín número 96" width="170" height="224" /></a></p>
<p>Ya está a la venta el nuevo número de <strong>Revista Clarín</strong>, la revista de nueva literatura. En este número destacamos los artículos &#8220;<em>Curial e Güelfa</em>, una genial superchería&#8221; y &#8220;Vanguardias y Retaguardias&#8221;. Junto con ello, encontrarán en sus páginas artículos de Juan Bonilla, Jesús Palacios y Javier Fresán, además de poemas de Lorenzo Oliván y Luis Alberto de Cuenca.</p>
<p><a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/12/sumario_clarin_96.pdf">Sumario Clarín 96</a></p>
<p><a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/12/el_sol_de_andalucia_embotellado.pdf">Descargar artículo de muestra: <em>El sol de Andalucía embotellado</em></a></p>
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		<title>La dulce sed</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Oct 2011 15:29:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rafael</dc:creator>
				<category><![CDATA[Paliques]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Casielles]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Los idiomas comunes Laura Casielles Hiperión, Madrid, 2010 Hay quien piensa que la presencia de una voz nueva en la poesía ha de ser una irrupción: lo joven, lo nuevo ha de llegar con todas las pretensiones. Hay algo de cierto en eso. Pero la realidad es que casi siempre se queda en un intento, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/10/los_idiomas_comunes_laura_casielles.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-1292" src="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/10/los_idiomas_comunes_laura_casielles.jpg" alt="Los idiomas comunes (Laura Casielles)" width="274" height="400" /></a></p>
<p><strong>Los idiomas comunes</strong><br />
<em>Laura Casielles</em><br />
Hiperión,<br />
Madrid, 2010</p>
<p>Hay quien piensa que la presencia de una voz nueva en la poesía ha de ser una irrupción: lo joven, lo nuevo ha de llegar con todas las pretensiones. Hay algo de cierto en eso. Pero la realidad es que casi siempre se queda en un intento, en ganas de romper. Podría citar nombres de poetas que llegan pidiendo un sitio sólo porque son jóvenes. Y en realidad no hacen más que repetir esquemas prescindibles de ruptura. A veces se escudan en una supuesta Postmodernidad cuando ni siquiera saben de qué están hablando. Les parece que es un cajón de sastre donde todo vale. Uno de los preceptos es que no admiten casi nada de lo que ya está hecho, ni como obra ni como pensamiento crítico. Piensan que eso también les favorece. Si un crítico no valora lo positivamente que quisieran su obra se evaden con reflexiones negativas sobre dicho crítico. En realidad, eso es más frecuente, no sólo se da en autores jóvenes y primerizos. Pero normalmente se entra en un debate que no anula la crítica. Estos poetas, en cambio, niegan lo que no les complace y, también con frecuencia, montan sus propios círculos donde tratan de dar la vuelta a la cuestión.</p>
<p><span id="more-1311"></span></p>
<p>Esta reflexión no trata  de generalizar. No todos actúan así. También surgen autores interesantes. Un ejemplo es la incipiente obra de Laura Casielles (Pola de Siero, 1986). Y lo es desde su primer poema publicado, toda una declaración de intenciones, para el que usa un símil bélico:</p>
<p>“Le explicó que en el campo de batalla<br />
debía quedarse atrás,<br />
donde las balas llegan cansadas<br />
y el fuego es tibio.<br />
(…)<br />
Que dejara<br />
para otros el filo traidor<br />
de las medallas.<br />
(…)<br />
En los tiempos de calma<br />
sirven también las reglas de la guerra.<br />
En retaguardia se guardan<br />
mejor las fuerzas,<br />
y es la única atalaya<br />
capaz de tener por norte el horizonte.”<br />
Con esta bella imagen comienza su primer libro: Soldado que huye (Hesperya, 2008). Yo conocí sus versos en una hermosa antología que preparó José Luis García Martín sobre los encuentros Poesía en Valdediós. Se titulaba A pesar de todo en incluía algunos de sus versos. De ahí pasé al libro ya citado. No es fácil encontrarse una declaración de humildad tan generosa en un primer libro. El libro es un camino de iniciación en la vida, en el amor, que esconde una manera de entenderla Poesíaque me gusta. Con el paso de los versos, la voz va tomando fuerza, hasta el punto de si no negar lo dicho, sí empezar a avistar ese horizonte.</p>
<p>“Un ángel y un diablo sentados sobre mis hombros,<br />
<em>aureas mediocritas</em>,<br />
el legado maldito de los que sobreviven.”<br />
La forma de despojarse de ese peso que supone la dorada mediocridad es maldecir la propia suerte, la propia vida de quien todavía no ha dado los pasos para asentarse en el mundo, la voz que ya ha dejado de temblar comienza a hacerse fuerte y ya no se esconde. Con estos mimbres, es lógico esperar con muchas ganas el inicio del nuevo libro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El premio de Poesía Joven Antonio Carvajal marca esta nueva etapa. Los idiomas comunes (Hiperión, 2010) retoma concienzudamente el final del libro anterior y la voz se ofrece plenamente, ya desde los primeros versos. Ya nadie se esconde. Con la expresión que ya usó recientemente Juan Antonio González Iglesias, que tomó de una tradición que va descubriéndose a lo largo de los siglos: Henry Miller, Fray Luis de León, Jesucristo antes que nadie. Ella toma la idea de Szymborska, de la cita que inicia el libro y que concluye: “Por poseer un cuerpo, se paga con el cuerpo.” Me parece no sólo justo, sino hermoso. El poema se llama Ofrenda:</p>
<p>“Toma,<br />
este es mi cuerpo,<br />
te estaba esperando…”</p>
<p>Y ese cuerpo, esa voz, no es nada si está sola:<br />
“a veces no estás y no es nada,<br />
a veces cuerpo,<br />
a veces voz.”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El libro es un paseo a lo largo de la vida de la poeta. A veces nos habla de sí misma: de su infancia, de sus orígenes. A veces nos habla de las personas que le acompañan. Su pasión por conocer va más allá de los límites del lenguaje poético. La poeta sólo sabe que quiere conocer el mundo en el sentido más literal de la palabra. Hay poetas que escriben desde el silencio de su habitación y enfrascados en los límites de su biblioteca. Es una opción válida que ha dado obras muy interesantes. Lao-Tsé escribió que lo que no puedas conocer en esos límites, no lo podrás conocer nunca. Ni siquiera hablaba de la biblioteca, sólo de uno mismo reflexionando solo. Pero Laura Casielles entiendela Poesíade una forma diferente. Ella ansía conocer el mundo: las diferentes voces, los problemas verdaderos de todos y cada uno de nosotros. Y entiende que para ello es necesario aprender los idiomas de la gente. Su poesía no se detiene en las grandes voces, sino es un medio para mostrar al mundo esas inquietudes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El libro se divide en cuatro partes, que son un camino que hay que recorrer para llegar al milagro. La voz nunca es neutra: desde el inicio nos transmite la emoción de la belleza y el extrañamiento.</p>
<p>“Voy a contaros algo hermoso. En esta tierra<br />
la gente toma el nombre de sus hijos.”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En la segunda parte nos muestra su ideología, a veces contra natura, pero siempre firme y decidida. Su corazón se debate entre el ser conservador que quiere lo que ama y ese otro ser que ama lo que quiere y que cree en conceptos como el bien común, que está ahí para que todos lo podamos disfrutar. Y a esa lucha dedica su tiempo. A esa lucha dedica también sus versos. A veces con cierto sentido del humor, como cuando escribe sobre el corazón:</p>
<p>“Y ahí nosotros, siempre en lucha<br />
por demostrar que sigue estando,<br />
como afirman los latidos,<br />
a la izquierda.”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Empecé hablando de los poetas jóvenes que se consideran postmodernos y que no asumen la ideología. Asturias es tierra de luchadores, siempre lo ha sido. Pero en este libro asoman, en forma de citas, algunos poetas del sur que piensan que no es un valor a desdeñar. Se trata de Pedro del Pozo o de David Eloy Rodríguez, influencias que se dejan ven especialmente en la cuarta parte, la más lograda, que comienza con La levedad del pájaro, uno de sus poemas más hermosos.</p>
<p>“Aprender<br />
la levedad del pájaro. Respirar.<br />
Sentir como pasa el aire<br />
por todas las esquinas del cuerpo,<br />
lo más parecido a volar<br />
que puede hacer una mujer<br />
como yo,<br />
con el corazón<br />
pegado a la tierra.”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como también lo es Habitus, ahí está todo: lo que ha sido, lo que se esperaba de ella y lo que es:</p>
<p>“… la conciencia siempre al borde de la boca,<br />
sus amores sin medida, sin razón y sin nombre,<br />
sus dudas, sus temores, su desgarro,<br />
la aventura constante,<br />
los amigos más dulces y más sabios,<br />
la innegable verdad del tranquilo fluir de estas tardes…”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En el poema Conjetura toma fuerza la conciencia ecologista, con versos que estos días están de triste actualidad:</p>
<p>“Cuentan que también vieron un árbol en Hiroshima,<br />
cuando se quedó callada.”</p>
<p>Y al final del viaje, con parada en la casa familiar,<br />
“En torno al río,<br />
una ciudad que llevará tu nombre.<br />
Y en medio de la ciudad,<br />
una casa.</p>
<p>Al final del viaje, decía, que nunca acaba, la fe en el mundo:</p>
<p>“Esa fe<br />
no se quiebra. Tu sed<br />
Es dulce.”</p>
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		<title>La persona más sola del mundo</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Oct 2011 15:25:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rafael</dc:creator>
				<category><![CDATA[Paliques]]></category>
		<category><![CDATA[Patricio Pron]]></category>

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		<description><![CDATA[El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia Patricio Pron Mondadori ISBN: 978-84-397-2363-9 199 páginas Barcelona, 2011 A algunos quizá les sorprenda que Patricio Pron (Argentina, 1975) escriba una novela en la que reivindique los nombres y las historias de algunos desaparecidos en la dictadura argentina. Partiendo de la base de que sólo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia</em></strong><br />
<strong>Patricio Pron</strong><br />
Mondadori<br />
ISBN: 978-84-397-2363-9<br />
199 páginas<br />
Barcelona, 2011</p>
<p>A algunos quizá les sorprenda que <strong>Patricio Pron</strong> (Argentina, 1975) escriba una novela en la que reivindique los nombres y las historias de algunos desaparecidos en la dictadura argentina. Partiendo de la base de que sólo tenemos hasta el momento dos libros suyos disponibles en España, y que son libros cuyas ficciones transcurren básicamente en Alemania, es posible que sea así. Pero si hemos leído esos libros atentamente ya no es tan fácil. En <strong><em>El comienzo de la primavera</em></strong> (Mondadori, 2008), el joven profesor argentino Martínez viaja a Alemania tras las huellas del filósofo Hollenbach y el resultado es una indagación profunda en cómo las clases medias sucumbieron ante las ideas de Hitler y cómo, cuando se dieron cuenta del error, ya era demasiado tarde. También cómo esos errores del pasado permanecen y afectan a los que habitamos el presente. Si cambiamos los nombres propios de este mínimo resumen, podríamos decir lo mismo de esta nueva novela, <strong><em>El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia</em></strong>, publicada también por Mondadori en 2011.</p>
<p><span id="more-1308"></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Aun así la novela es muy diferente a la anterior, que en muchos momentos nos ofrecía a un Martínez frío o que aparentaba serlo. Parece que esa frialdad, que a veces podría traducirse con un “todo me da igual, me limito a contar”, se queda en Alemania. No hace referencia a sus novelas anteriores, no dice su nombre —aunque sí aparece el de su padre—: la identificación del Yo narrativo con el autor es absoluta. Aquí el viaje del protagonista es la antítesis del que hizo Martinez: de fuera a dentro, de Alemania a Argentina, del presente a su pasado. El motivo: la enfermedad del padre, que le tuvo un tiempo en el hospital, inconsciente. Decía <strong>Peter Handke</strong> que hay dos momentos decisivos en nuestras vidas: uno es cuando somos hijos y nos rebelamos contra nuestros padres, que pretenden acercarse a nosotros; el otro cuando somos padres e intentamos acercarnos a nuestros hijos infructuosamente. Entonces miramos atrás y recordamos y añoramos y comprendemos ese primer momento, pero ya no es tan fácil, a veces incluso es imposible. Nada importante es fácil, desde luego, pero sus resultados nos hacen ser algo mejores. Al final de la novela, la madre del narrador le dice cuando este le pregunta por el motivo de la búsqueda de su padre: “<em>… y a tu padre le hubiera gustado que sus compañeros hubieran vivido ese tiempo para vivir y escribir y viajar y tener hijos que no les comprendieran, y que solo después hubieran muerto</em>.”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Me interesó mucho el principio de la discontinuidad, de Hollenbach, el filósofo que motiva la búsqueda de Martínez en su anterior novela, también esbozada en algunos relatos de <strong><em>El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan</em></strong> (Mondadori, 2010). Aquí <strong>Pron</strong> elabora algo diferente; lo llama la teoría de las simetrías. Cómo todo está relacionado, aunque sean argumentos que no se tocan directamente. La enfermedad del padre, el deseo del hijo de indagar en su vida, la desaparición de un personaje anodino al que <strong>Pron</strong> define como “tonto faulkneriano”, la relación aparentemente inexistente de esa desaparición con otras que ocurrieron hace unos años y la vuelta al principio. Me interesan estas ideas o teorías no sólo para explicar el mundo, sino porque están muy bien desarrolladas. Ya he escrito sobre <strong>Pron</strong> y ha quedado patente que es uno de los escritores actuales que más me interesan. No de su generación, sino de todas. Hace unos meses una revista especializada en vaticinar futuros inciertos, en dilucidar quien es bueno y quien no tanto, lo situó entre los escritores que había que seguir. De entre los nombres citados yo destacaría a dos: <strong>Patricio Pron</strong> y <strong>Carlos Labbé</strong>. ¿Por qué <strong>Pron</strong>?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ante todo está el lenguaje. Su sintaxis fluye incluso cuando muestra las ideas más intrincadas o controvertidas. Incluso cuando duda, que es muy a menudo. La duda que le lleva a usar las cláusulas largas con abundantes disyuntivas no es óbice para complicar el lenguaje. Al contrario, ahí se manifiesta el <strong>Pron</strong> más claro. Nos muestra los vericuetos por donde se aventura su pensamiento con absoluta nitidez. La duda de un joven autor de treinta y cinco años no le abandonará, eso esperamos, a lo largo de su vida, porque si le abandona se tratará de otro <strong>Pron</strong> mucho menos interesante. La duda que no nace del desconocimiento sino, muy al contrario, del saber qué es lo que tiene que hacer. Cualquier autor que no dude dejará de interesarnos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sus novelas no son fácilmente agrupables en compartimentos estanco. Esto, que es un serio problema para algunos editores y para autores que desean entrar a formar parte del mercado, no es tampoco un problema para él. Ni en sus novelas ni en sus relatos. Hay una reflexión en el libro al respecto, cuando trata de dilucidar qué tipo de novela hubiera deseado escribir su padre. Enumera todos los géneros y corrientes posibles y decide no alojarse en ninguno de ellos. Supongo que habrá quien dirá que es una novela policíaca o de iniciación o de investigación periodística o de retorno a la infancia, o a sus orígenes, o de madurez o de viajes sin apenas moverse de un sitio o fragmentaria, incluso posmoderna en cierto sentido, al agrupar también textos de diversas fuentes, o política o histórica. No sé, quizás haya algo de todas ellas y quizás también fragmentos líricos. Todo eso y más lo podemos encontrar en estas ciento noventa y nueve páginas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero hay más. Elementos característicos que no han variado de sus anteriores libros: el narrador cuenta películas y programas que ha visto “casualmente” en el televisor. Esto ya lo vimos en algunos de sus cuentos anteriores. El recurso a lo onírico también está presente a lo largo del libro. Sueños que bien podrían ser anticipo de un próximo libro de relatos y que, al parecer, son o han sido una constante en la vida del propio <strong>Pron</strong>, desde su infancia contaba los sueños a sus familiares y a sus amigos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Todos sus sueños, todas sus historias están íntimamente ligadas al presente, a la realidad. No escribe como una rutina que puede irse anquilosando, sino que trata de responder a las preguntas que más le interesan, las preguntas que a todos más nos interesan. Cuando mira al pasado lo hace para encontrar o tratar de encontrar las respuestas que nos ayuden a entender el presente y así llegar a sentir como nuestro el futuro. Comienza el libro con una cita de <strong>Kenneth Rexroth</strong> que, para el lector español, está directamente vinculado a la cultura y a la poesía japonesa, pero es mucho más que eso. Su poesía le sitúa en el entorno de la generación beat. Algunos de sus mejores textos están disponibles en <strong><em>Desconexión y otros ensayos</em></strong> (Pepitas de calabaza, 2009). La cita es significativa: “<em>Están matando a todos los jóvenes. / Desde hace medio siglo, cada día, / los han cazado y matado. / Los están matando ahora. En este mismo instante, en todo el mundo, / están matando a los jóvenes. / Conocen diez mil maneras de matarlos. / Todos los años inventan formas nuevas.</em>” Y esas formas son cada vez más discretas. Anular también es matar. Este libro surge de la necesidad de conocerse mejor a sí mismo para evitar ser anulado, ser aniquilado como lo fueron, de alguna manera las generaciones que nos precedieron. Cuando su madre le enumera algunas de las razones por las que el padre está tan interesado en buscar a <strong>Alicia Burdisso</strong>, otra persona rescatada del olvido, un poco menos desaparecida tras la publicación de esta novela, le dice: “<em>A tu padre le hubiera gustado no ser de los pocos que sobrevivieron porque un sobreviviente es la persona más sola de este mundo. A tu padre no le hubiera molestado morir si a cambio había una posibilidad de que alguien lo recordara y que después decidiera contar su historia y la de las personas que fueron sus compañeros y marcharon con él al puto final de la historia.</em>” Algo de él murió junto a <strong>Alicia Burdisso</strong> y tantos otros, pero ya no estamos seguros de que se sienta la persona más sola de este mundo. En algo <strong>Peter Handke</strong> se equivocaba: a veces llegamos a tiempo para comprender a nuestros padres. Yo lo sé, <strong>Patricio Pron</strong> también lo sabe. Y el mundo es algo mejor así.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Para todos ustedes</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Oct 2011 15:23:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rafael</dc:creator>
				<category><![CDATA[Paliques]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis García Martín]]></category>

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		<description><![CDATA[Para entregar en mano José Luis García Martín La isla de Siltolá ISBN: 978-84-15039-45-7 278 páginas 16 euros Sevilla, 2011 &#160; Vamos a comenzar en Lisboa, de la mano de uno de sus grandes conocedores, de la mano de uno de sus grandes admiradores. Y de ahí nos iremos moviendo por el mundo: toda Italia, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/10/para_entregar_en_mano_jose_luis_garcia_martin.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-1293" src="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/10/para_entregar_en_mano_jose_luis_garcia_martin.jpg" alt="Para entregar en mano (José Luis García Martín)" width="218" height="320" /></a>Para entregar en mano</em></strong><br />
<strong>José Luis García Martín</strong><br />
La isla de Siltolá<br />
ISBN: 978-84-15039-45-7<br />
278 páginas<br />
16 euros<br />
Sevilla, 2011</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Vamos a comenzar en Lisboa, de la mano de uno de sus grandes conocedores, de la mano de uno de sus grandes admiradores. Y de ahí nos iremos moviendo por el mundo: toda Italia, desde el norte hasta el sur, Sofía, Nueva York, Buenos Aires o Túnez y muchos más sitios. En Andalucía estaremos en Jerez, en Cádiz y en Sevilla. Pasaremos la mayor parte del tiempo acompañando a un hombre rodeado de libros y fantasmas, casi siempre del pasado, pero no siempre. Y nos los irá presentando a todos, desde una mesa en una cafetería de Oviedo, siempre la misma cafetería, fingiendo que siente incluso lo que de verdad siente.</p>
<p><span id="more-1305"></span></p>
<p>“Me gustan las novelas que parecen de verdad y las verdades que parecen de novela.” <strong><em>Para entregar en mano</em></strong> (La isla de Siltolá, 2011) es un libro repleto de verdades, al menos de las verdades de <strong>José Luis García Martín</strong> (Aldeanueva del Camino, 1950). Y es un libro que se puede leer como si fuera una novela, como si se tratara de la novela de la vida. Una vida llena de belleza: viajes, poesía, pensamiento. (Yo he conocido y empezado a querer a más poetas en cualquiera de los doce volúmenes que van ya de sus Diarios, que en cualquier manual de poesía). Es una vida llena también de vidas ajenas que el autor admira o valora. Cada una de estas vidas podría ser un cuento y casi siempre nos gustaría formar parte de él, vivirlo en primera persona. De un momento a otro pasamos de desear estar con Francoise Sagan, en Estados Unidos, escuchando a Billie Holiday en un local de Connecticut o conversando con Tennesse Williams y Carson McCullers apartados del mundo, a conocer ala Juana García Noreña de carne y hueso, los primeros años de su estancia en Madrid; de un momento a otro pasamos de visitar a Hölderlin en sus últimos años de vida y acompañarlo en sus largos paseos, a acompañar también al propio García Martín en su viaje a Túnez.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Todo eso lo hacemos y más, porque cada página de este libro esconde un tesoro. Los tesoros no saben de tópicos. A veces, el autor los utiliza para describirse a sí mismo con ironía, pero cuando habla del mundo nunca lo hace. Sus opiniones siempre parecen arriesgadas. No lo parecen: lo son. Su visión del mundillo literario, tan poco digno, tan alejado de lo que de verdad importa; sus opiniones políticas, la mayoría las comparto y otras menos, pero siempre, alejadas del pensamiento correcto y regularizado, dan que pensar, y su pasión por los libros y los viajes están además aderezadas en este envoltorio tan hermoso que es la edición que le ha cuidado la joven editorial sevillana La isla de Siltolá, un proyecto que, paso a paso, nos muestra que tiene muchas cosas que decir en el panorama, a veces desolador, dela Literaturaindependiente en nuestro país.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No piensen en un libro difícil de leer, al contrario. Vayan a su librería más cercana, abran este libro por cualquiera de sus páginas y comiencen a viajar. Es un consejo de amigo. <strong>Para entregar en mano</strong>, más que nunca, está dirigido a todos ustedes.</p>
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		<title>Mil y una historias</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Oct 2011 15:19:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rafael</dc:creator>
				<category><![CDATA[Paliques]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Labbé]]></category>

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		<description><![CDATA[Caracteres blancos Carlos Labbé Periférica ISBN: 978-84-92865-32-1 155 págs. Cáceres, 2011 16 euros Cuando leí Locuela, de Carlos Labbé, partí de una cierta intuición a la hora de hacerlo que, eso sí, venía avalada por el catálogo de Periférica, la editorial extremeña que desde hace ya cinco años nos ofrece joyitas de la Literatura que otros no editan, no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/10/caracteres_blancos_carlos_labbe.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-1291" src="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/10/caracteres_blancos_carlos_labbe.jpg" alt="Caracteres blancos (Carlos Labbé)" width="252" height="392" /></a></p>
<p><strong><em>Caracteres blancos</em></strong><br />
<strong>Carlos Labbé</strong><br />
Periférica<br />
ISBN: 978-84-92865-32-1<br />
155 págs.<br />
Cáceres, 2011<br />
16 euros</p>
<p>Cuando leí <em><strong>Locuela</strong></em>, de <strong>Carlos Labbé</strong>, partí de una cierta intuición a la hora de hacerlo que, eso sí, venía avalada por el catálogo de Periférica, la editorial extremeña que desde hace ya cinco años nos ofrece joyitas de la Literatura que otros no editan, no sé si porque no creen en ellas o porque no las conocen. Lo que intento decir es que entonces no sabía nada del autor, ni siquiera que ya tenía otra referencia en el catálogo de esa misma editorial, pero pasé un par de días afanado en su lectura. A veces este afán resulta más grato que otras: esta fue una de ellas. En clave de novela negra, de ficción auto-referencial y de novela sentimental, esta novela es ante todo un juego fascinante en el que participa el lector como un personaje más. Los fragmentos cruzados de diarios y cartas se cruzan con la novela propiamente dicha. Esa idea de la que ya hemos comentado algún ejemplo, de que el verdadero detective es el lector, me hacía sentir parte esencial de ella. El hecho es que luego descubrí que <strong>Labbé</strong> ya tenía otra novela publicada en Periférica, <em><strong>Navidad y matanza</strong></em> (2007), y no perdí la ocasión de leerla. Todas las ideas que posteriormente se desarrollan en <em>Locuela</em> están ya en esta primera referencia. La novela como juego, tanto para el autor real, como para todos los presuntos autores, sin que por ello el tema que se trata sea menos transcendente: la historia de una familia, de la que han desaparecido misteriosamente sus dos hijos, narrada por un periodista que va implicándose en la trama que le seduce a él del mismo modo que nos seduce a nosotros. El autor se contradice cuando escribe: <em>“Lo escuchaba sin perplejidad ni esperanza, como cuando uno lee un libro o ve una película.”</em> Definitivamente, <strong>Carlos Labbé</strong> (Santiago de Chile, 1977) es un autor a seguir.</p>
<p><span id="more-1300"></span></p>
<p>Y era claro que pronto iba a aparecer algo nuevo suyo, porque una de las características de Periférica es su concienzuda política de autor. Lo que no sabíamos es que iba a ocurrir tan pronto. Apenas unos meses después encontramos entre las novedades de las librerías <strong><em>Caracteres blancos</em></strong>, en el mismo sello editorial. En este caso se trata de un libro de relatos, o eso leemos varias veces en el libro que se nos presenta como <em>“primer libro de cuentos”</em>. En el índice vemos siete capítulos organizados como <em>“días de ayuno”</em> y en casi todos ellos una serie de relatos, en total doce que sumarían trece con ese <em>“Días de ayuno”</em>. Trece cuentos o una novela en la que una pareja huye a un paisaje desértico y durante esos siete días se leen los cuentos que van escribiendo con caracteres blancos:<em> “Las páginas blancas del cuaderno blanco ofrecían letras blancas que podían leer como un músico cuando cierra los ojos y toca su partitura, sobrecogido por el sonido que viene seguro desde los dedos suyos y de otro.”</em> Pero lo cierto es que aun hay más: cada cuento, o la mayoría de ellos, incluye esbozos de otras historias leídas, soñadas o incluso escritas. Algunas de ellas nos evocan a sus libros anteriores: <em>“…me vino de golpe el recuerdo de una novela que alguna vez intentamos escribir en conjunto con viejos amigos…”, </em>o los viajes en coche de un hombre con su hija, o la siempre omnipresente presencia de las playas como espacio para contar historias y reflexionar sobre ellas. Pero la mayoría son préstamos y temas de algunos de sus autores favoritos: <strong>Georges</strong> <strong>Perec</strong>, <strong>Antonio Porchia</strong>, <strong>Jorge Luis Borges</strong> y <strong>Juan Carlos Onetti</strong>. “Danza y cadencia de la decadencia” son dos historias diferentes e incluso podríamos aventurar que son muchas más de dos las historias que contiene. “Nueve fábulas automáticas”, son, de hecho, nueve historias con el tema común del automatismo y la ciencia que ya era parte esencial de la estructura de <em>Navidad y matanza</em>. Uno se pregunta: ¿en qué piensan algunos cuando dicen que las literaturas hispanas adolecen de textos interesados en la ciencia?</p>
<p>Cuando leí <em>Locuela</em> sentí desde las primeras páginas que estaba ante un autor diferente de los que conocía. Y la causa no era otra que la materia de la que están hechas las historias: el lenguaje. Que un escritor tan joven muestre un interés por el lenguaje tan evidente es algo que, aunque a veces ocurre, nunca deja de sorprenderme. Este interés ya estaba en <em>Navidad y matanza</em>, y reaparece con intensidad en <em>Caracteres blancos</em>. La habilidad para contar historias que al principio nos parecen una, pero que se van desgajando unas de otras en un juego (otra vez el juego) de muñecas rusas hace que sea prácticamente imposible aventurar el número de historias que nos ofrecen estas escasas ciento cincuenta y cinco páginas. Y son escasas porque nos saben a poco, aunque uno sabe que las revisitará una y otra vez.</p>
<p>“Vida breve” es la historia de un grupo de amigos que hablan en la playa sobre literatura y la historia va derivando en gustos literarios. Al principio sobre <strong>Oliverio Girondo</strong>, luego sobre el proceso de la escritura y finalmente, como el título indica, en <strong>Juan Carlos Onetti</strong>. Al final uno se queda con la sensación de que si te interesas demasiado en los libros, si los tomas demasiado en serio, te pierdes muchos otros placeres de la vida. Literatura o vida. También algo de eso se deja ver en el título.</p>
<p>“Capítulo de una novela interrumpida” parte de un cuento, <em>“un temible cuento de Nathaniel Hawthorne, titulado Ethan Brand, capítulo de una novela interrumpida”</em> que parece ser que anticipa la obsesión de la narrativa actual por el fragmentarismo, para llegar a algunas de las obsesiones más reconocidas del autor: el pasado, el presente y la escritura. Todo ello pasado por el tamiz de la memoria y de los recuerdos que transforman la realidad en imágenes borrosas o imágenes nevadas. El escritor trata de hacer visibles y más o menos coherentes esas imágenes para sus lectores que tendrán que echar mano de su experiencia personal para ir recomponiéndolas.</p>
<p>Me encanta leer “Danza y cadencia de la decadencia”. Son dos breves fragmentos que giran en torno a <strong>Porchia</strong> y <strong>Juarroz</strong>, en los que se cuela <strong>Caillois</strong>, traductor de algunos poemas de este último. Y sin embargo, y eso es lo que ocurre en todo el libro, tengo la sensación de que no se refieren a ninguno de estos tres autores: tengo la sensación de que hablan, una vez más, de mí. Y es así aunque <strong>Labbé</strong> crea que escribe sobre sí mismo. Pero quizás eso le pase a todos los lectores de este libro: que lo harán suyo. En <em>Locuela</em> leemos: <em>“El lector vive y el autor ha muerto</em>.” Es el destino de la buena Literatura.</p>
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		<title>Retablo presente</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Oct 2011 15:17:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rafael</dc:creator>
				<category><![CDATA[Paliques]]></category>
		<category><![CDATA[Belén Gopegui]]></category>

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		<description><![CDATA[Acceso no autorizado Belén Gopegui Mondadori ISBN: 978-84-397-2467-4 316 páginas 19,90 euros Barcelona, 2011 Algunos habían detectado altibajos en sus últimas novelas. A mí me gustó Deseo de ser punk (Anagrama, 2009), la historia de una jovencita enganchada a la música que busca su lugar en el mundo. Es cierto que el final me dejó [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em><a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/10/acceso_no_autorizado_belen_gopegui.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-1290" src="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/10/acceso_no_autorizado_belen_gopegui.jpg" alt="Acceso no autorizado (Belén Gopegui)" width="149" height="256" /></a>Acceso no autorizado</em></strong><br />
<strong>Belén Gopegui</strong><br />
Mondadori<br />
ISBN: 978-84-397-2467-4<br />
316 páginas<br />
19,90 euros<br />
Barcelona, 2011</p>
<p>Algunos habían detectado altibajos en sus últimas novelas. A mí me gustó <strong><em>Deseo de ser punk</em></strong> (Anagrama, 2009), la historia de una jovencita enganchada a la música que busca su lugar en el mundo. Es cierto que el final me dejó con ganas de más, pero eso no restaba interés al libro. Estos días, dos años después, acaba de publicarse <strong><em>Acceso no autorizado</em></strong> (Mondadori). Lo primero que llama la atención a sus lectores es el cambio de editorial: de Anagrama a Mondadori. Algo sí es cierto: son las dos editoriales que mejor tratan a la narrativa española estos últimos años. No es una ruptura total con la novela anterior: también aquí encontramos a un personaje principal femenino enganchado a la música (tangos de Homero Expósito, Hedningarna… buena música en definitiva) que busca su lugar en el mundo. Eso es todo lo que tienen en común una chica de quince años y una de sesenta: la curiosidad, las dos son personas interesadas y, por lo tanto, interesantes. Pero ahí acaban las coincidencias. Ese personaje nuevo es Julia Montes, vicepresidenta del gobierno socialista de España, que tiene unos sesenta años. ¿Casualidad? Todos tenemos en mente la imagen de la anterior vicepresidenta del gobierno. No es la única ministra fielmente retratada. El presidente también tiene su papel (ya lo comentaremos) y el ministro del interior. ¿Cuándo se terminó la novela? ¿Sabía Belén Gopegui que ese ministro del interior iba a ser el líder del partido actualmente? Algo de eso intuíamos todos, claro. Pero esta novela trata de más personajes, de todo un país quizá. Se tejen una serie de conflictos personales, sociales, políticos y criminales (estos dos van unidos) que conocemos o intuimos todos los que leemos los periódicos. Hay otro protagonista, Eduardo, que es un abogado con conocimientos muy avanzados de informática y con un pasado de activista en el PCE, que por casualidad entra un día en el ordenador personal de Julia. ¿Cómo consigue permanecer ahí? Apelando a lo que queda de puro en ella, a la mujer que era y ya no parece ser y ganándose su confianza. Si tratamos la verosimilitud de la trama convendremos que esta sería la parte más débil. Mucho más que las corrupciones y asesinatos cometidos (alguno hay): eso ya no es noticia. A partir de ahí se va tejiendo una trama que les atañe en sus vidas personales y públicas. La novela adquiere la estructura de relato de intriga y espionaje, a la manera de los libros de <strong>John Le Carré, </strong>de quien se cita<strong> <em>Nuestro juego</em></strong>.</p>
<p><span id="more-1297"></span></p>
<p>Hay dos aspectos que destacan. Uno son las relaciones humanas entre los personajes que habitan mundos diferentes y son siempre el motor que les lleva a continuar luchando por ideales que otros ya abandonaron. Los recuerdos de un pasado que pudo ser mejor asaltan a los protagonistas. Eduardo recuerda a Amaya, compañera de su época en el PCE y siempre su mujer deseada. Julia también evoca otros tiempos, en los que creían que había algo más que la inercia que mueve hoy nuestra política. ¿En qué momento se torcieron las cosas? ¿Podemos hacer algo por mejorar lo que nos quede de vida? ¿Merece la pena intentarlo? La escritora es una maestra al mostrar cómo personajes aludidos reaparecen y toman forma presente. Teje una perfecta red en la que los personajes del pasado son los mismos que actúan hoy en nuestras vidas. El otro aspecto es la ideología, la lucha social que siempre ha caracterizado a la autora, que aquí adopta el rol de Eduardo, cuando conversa con Julia, o de esta cuando lo hace con sus compañeros de gabinete. <strong>Belén Gopegui</strong> nos da su versión de esta transición que parece que nunca va a acabar. Casi todos los protagonistas dudan y tienen sus momentos de debilidad, incluso el presidente cuando rompe todas las promesas que le llevaron al mayor triunfo electoral de nuestra aún incipiente democracia. Hay un momento que es clave: cuando Julia le dice que no ha roto con su ideología, sino que simplemente no tiene ideología. Es la misma conclusión a la que asistimos todos los que vemos sus continuos y torpes bandazos. ¿Se puede gobernar de otra manera? Si quieren saber más cabalmente por qué estamos en la crisis, qué pudimos hacer para salir de ella y qué hicimos en cambio; o si quieren conocer la mejor novela de una de las mejores narradoras españolas actuales no se pierdan <strong><em>Acceso no autorizado</em></strong>.</p>
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		<title>Un solitario afán de plenitud. Los libros de poesía de 2010 que más me han interesado</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Oct 2011 15:15:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rafael</dc:creator>
				<category><![CDATA[Paliques]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Encontrarse con un libro que es hermoso: mirarlo, echarle un primer vistazo que te atrapa o no (un nombre, una portada), tomarlo entre tus manos, olerlo incluso. Todos estos pasos han ido surgiendo con estos libros que ahora os muestro. No es fácil, pero cuando ocurre es un milagro, y un milagro que ocurre muchas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Encontrarse con un libro que es hermoso: mirarlo, echarle un primer vistazo que te atrapa o no (un nombre, una portada), tomarlo entre tus manos, olerlo incluso. Todos estos pasos han ido surgiendo con estos libros que ahora os muestro. No es fácil, pero cuando ocurre es un milagro, y un milagro que ocurre muchas veces. La belleza estética de un libro te ayuda a sumergirte entre sus páginas, esperando sentir emociones duraderas, verdaderas: esperando hacerse un hueco en tu memoria. Tomo estos versos del poema “Libro”, del más reciente de estos libros de poemas: <em>Mella y criba</em>, de la fantástica poeta uruguaya, discípula de José Bergamín y maestra de tantos, <strong>Ida Vitale</strong>, publicado por la valenciana editorial Pre-textos en octubre de este año pasado.</p>
<p><span id="more-1295"></span><em>Aunque nadie te busque ya, te busco.</em><br />
<em>Una frase fugaz y cobro glorias</em><br />
<em>de ayer para los días taciturnos,</em><br />
<em>en lengua de imprevistas profusiones</em>.</p>
<p>“Aunque nadie te busque ya, te busco.” <strong>Ida Vitale</strong> es un secreto que pide ser repetido pausadamente, y que hace mejor a quien ya lo conoce. Yo también busco esa frase fugaz que me ayudará a conocer mejor a quien la lee. Y este ha sido un buen año para ello. Con unas posibilidades enormes de leer y releer en los días taciturnos que siempre me acompañan.</p>
<p>Me gustaría pensar que algún día serán muchos los lectores de <strong>Ida Vitale</strong>, y también que serán tantos los lectores de <strong>Clara Janés</strong>, de quien este año la editorial Vaso Roto ha publicado, también en una edición magnífica, <em>Poesía erótica y amorosa</em>. Quien busque una pasión reflexiva (no sé si estos términos juntos pueden sonar contradictorios), que se acerque a este volumen que reúne sus tres poemarios: <em>Kampa</em>, <em>Eros</em> y <em>Creciente fértil</em>. Quien busque sólo pasión, la encontrará también en estos versos. Clara Janés nos demuestra que llegando a la cincuentena (<em>Kampa</em> está fechado en 1986) y superándola ampliamente se puede escribir más y mejor del amor. ¿Había alguien que lo dudara? El libro <em>Kampa</em>, que dedica al poeta checo <strong>Vladimir Holan</strong>, es una de las cumbres de la poesía amorosa castellana del último cuarto de siglo.</p>
<p><em>Me he despertado de pronto,</em><br />
<em>tú me estabas gritando enfurecido</em><br />
<em>destrozabas la noche,</em><br />
<em>rompías en pedazos la materia.</em><br />
<em>He comprendido entonces</em><br />
<em>tu obsesión</em><br />
<em>por las manos manchadas de sangre.</em><br />
<em>También yo mataría,</em><br />
<em>incluso a ti:</em><br />
<em>me haces soñar sin tregua,</em><br />
<em>no me dejas morir.</em></p>
<p>La muerte y el amor van unidas como si fueran una misma cosa. No es original, claro: ya lo sé. Eros y thanatos. La muerte y el amor también caminan unidas de la mano de la poesía de <strong>Miguel Ángel Velasco</strong>, en este año triste de su fallecimiento. No es el mejor de sus libros, pero sí uno de los libros mejores, <em>Ánima de cañón</em>, publicado en la sevillana editorial Renacimiento. El libro es la vida: estos últimos años <em>Miguel Ángel Velasco </em>sabía que pronto iba a morir. Y la vitalidad contagiosa de <em>El sermón de la savia</em> (Lucina, 1998) o <em>La miel salvaje</em> (Visor, 2003) se vuelve aquí presagio de otro tiempo y memoria de los que fueron días de dicha.<em></em></p>
<p>La mirada se nubla<br />
de añoranza, y recuerdo<br />
esa apretada piña<br />
que fuimos con la dicha, la hermandad<br />
en la pelada roca, aquella noche<br />
de San Lorenzo; (…)</p>
<p>Se encapotó; refresca; la compaña<br />
me falta, y el tapete<br />
de la noche se rasga, raso negro,<br />
con el siete del rayo.</p>
<p>Es difícil traducir poesía, pero hay libros que parece que siempre nos han acompañado, que siempre han convivido con nosotros. Siempre hemos pensado que conocíamos la obra de <strong>William Butler Yeats</strong> y, sin embargo, sólo teníamos fragmentos de su universo único: alguna antología más o menos completa y algunas ediciones de algunos de sus libros. Pero tener entre las manos <em>Poesía reunida</em>, editado por Pre-textos y traducido por <strong>Antonio Rivero Taravillo</strong> es un regalo inmenso que nos hace este tiempo, y que sitúa al autor definitivamente en su sitio como uno de los más grandes de esa primera mitad del siglo XX inglés, que tanto influyó en la poesía moderna en nuestra lengua. Uno de mis poemas favoritos es “Un aviador irlandés prevé su muerte”. Copio algunos de sus versos:</p>
<p><em>No me obligó a luchar deber ni ley,</em><br />
<em>ni hombres públicos ni encendidas masas;</em><br />
<em>un solitario afán de plenitud</em><br />
<em>llevó a este fragor entre las nubes:</em><br />
<em>todo lo sopesé, recordé todo,</em><br />
<em>los años venideros parecían</em><br />
<em>un gasto de saliva en balde, un gasto</em><br />
<em>de saliva en balde los años idos</em><br />
<em>al lado de esta vida, de esta muerte.</em></p>
<p>“Un solitario afán de plenitud.” Reconozco en estas palabras algunos de los motivos que me llevan a buscar entre los libros de poesía. No sólo de poesía, pero sí esencialmente entre ellos. Uno no cesa de encontrarse sorpresas. Y un autor que antes de este año ni conocía es el sueco <strong>Tomas Tranströmer</strong>. Ahora, gracias a <em>El cielo a medio hacer</em>, editado por Nórdica y traducido por <strong>Roberto Mascaró</strong>, entrará a formar parte de mi vida. No sé si es bueno sentirse tan acompañado. Cuando algunos de mis alumnos comienzan a interesarse por la poesía por mis clases o por mis comentarios, siempre acabo pidiéndoles perdón. Yo sí pienso que la poesía nos hace mejores, pero a qué precio: el precio de conocerse más y mejor a sí mismo. No todos estamos preparados para eso: Leer es escribir el libro de tu vida. Escribir es ir dejando que otro ocupe tu sitio. Una lucha en la que, lo sabemos de antemano, siempre perdemos algo de nosotros mismos.</p>
<p><em>Fantástico sentir cómo el poema crece</em><br />
<em>mientras voy encogiéndome.</em><br />
<em>Crece, ocupa mi lugar.</em><br />
<em>Me desplaza.</em><br />
<em>Me arroja al nido.</em><br />
<em>El poema está listo.</em></p>
<p><strong>Tranströmer</strong> sufrió un derrame cerebral en 1990. Desde entonces no puede hablar, pero no deja de escribir. Magníficos los fragmentos de <em>Visión de la memoria</em>, que publicó en 1996. No sé qué significa ser un “poeta internacional”, supongo que ser traducido y valorado en otros países, en otras lenguas; pero sí sé, en cambio, que ya ha pasado a formar parte de mi vida.</p>
<p>Para mí siempre es una agradable noticia leer algo nuevo de <strong>Luis Alberto de Cuenca</strong>. Este año ha publicado <em>El reino blanco</em>, en la editorial Visor, y no me ha defraudado. No suele hacerlo. Y su voz, que siempre es agradable, te reconcilia con lo mejor de la vida. No todas sus series me interesan tanto. Por ejemplo, el “Tríptico de Foxá”, que se enmarca en el deseo de recuperar al poeta conservador, no será nunca de mis favoritos. Pero son tres poemas entre ciento sesenta páginas llenas de humor, amor y sabiduría: de buen hacer literario del que ya es, hace tiempo, uno de los poetas más interesantes de nuestro tiempo. Cada uno de sus poemas es una historia que, muchas veces, nos hace sonreír. Todo el saber del mundo clásico, de la mejor literatura de género, de los tebeos, al servicio de una obra que camina sin desmayo, y que va dejando dignísimos seguidores. Algunos de sus haikus son ciertamente hermosos:</p>
<p><em>TEMPUS NON FUGIT</em><br />
<em>Reloj de arena.</em><br />
<em>Me subo a la cintura</em><br />
<em>y el tiempo cesa.</em></p>
<p>No conocía la obra de <strong>Julieta Valero</strong>, pero ha sido una de las gratas sorpresas que me ha deparado el año, merced a la publicación en DVD Ediciones de su poemario Autoría. Tendré que ponerme al día con sus libros anteriores porque, acercándose a estos versos, o versículos, uno descubre la intención de que sus palabras transciendan a su tiempo, aunque lo hagan desde él, sumidas en el abismo del hoy que vivimos. Lenguaje actual y preciso para explicar la realidad que la rodea, que nos rodea.</p>
<p><em>Asumirse como océano donde pueden acontecer grandes olas</em><br />
<em>y bancos de peces en realidad muy solitarios.</em><br />
<em>El verde más sobrenatural lo perderá todo porque en definitiva el Sol es quien manda.</em><br />
<em>El ejercicio de la libertad no existe pero habrá que disimular</em><br />
<em>—un hallazgo que a menudo sucede en la compra, en el baño—.</em><br />
<em>Lo posible es entonces manejar el volumen o tiempo que convienen la exposición, el esponjado, la séptima dermis.</em><br />
<em>La resaca, por ejemplo, desviste la conciencia</em><br />
<em>y acontecen cosas así:</em><br />
<em>Desde mi ventana el vuelo del primer polen permite anticipar abril</em><br />
<em>y germino en la falda o infelicidad de esa mujer que carga niña, periódico, domingo.</em><br />
<em>Luego subo al tren que toda calle propone hacia el pasado</em><br />
<em>y concluyo que la desgracia fue siempre el descrédito del amor (&#8230;)</em></p>
<p>Hace años que sigo a <strong>Martín López Vega</strong> y siempre lo había valorado más como prosista (recuerdo sus <em>Cartas portuguesas</em> y <em>Los desvanes del mundo</em>) y como lector (sus reseñas son siempre valientes y, muy a menudo, acertadas) que como poeta. Pero con sus últimos libros me he ido rindiendo a la evidencia de que es una de las voces más interesantes de estos años. Cuando cayó en mis manos su <em>Adulto extranjero</em>, publicado en DVD Ediciones, hay algo más que todo eso: sus poemas de largo aliento son impresionantes. Desde el que inicia el libro (“Alfama”), un diálogo consigo mismo acompañado de algunas de sus lecturas de siempre por las calles del barrio lisboeta, logra engancharnos a ese mundo que no se sabe si es feliz o si lo es menos, pero que siempre nos llena de emoción. Reflexiones profundas sobre la literatura y la vida de un poeta viajero y, sin embargo, apegado a su tierra, a sus ancestros, que cada vez que empieza a sentirse bien en algún sitio no puede evitar saberse extranjero. Quizá también en su tierra y en su propia obra.</p>
<p><em>Pasan los días desleídos como imágenes</em><br />
<em>de un mal catálogo: los frutos, los gestos, las nubes,</em><br />
<em>todos son los mismos de los grandes maestros,</em><br />
<em>pero sin su luz, sin su color, sin su luz, sin su luz…</em><br />
<em>La espera, dijo Simona, es una forma de atención,</em><br />
<em>así que te fías y miras alrededor:</em><br />
<em>unas muchachas que hablan y fuman y ríen</em><br />
<em>y beben spriz; las impares columnas de la catedral;</em><br />
<em>los libros recién comprados sobre la mesa…</em><br />
<em>Pero sabemos cómo es el día perfecto:</em><br />
<em>el día perfecto es buscar cicatrices.</em></p>
<p>Cualquiera de estos libros es el que más me ha interesado. Más que los de prosa y pensamiento. Quizá sea porque son prosa y pensamiento. No concibo el mundo sin poesía. Y aún queda demasiado para leer, muchos “libros recién comprados sobre la mesa…” Pero este año hay uno que, desde que salió y entró en mi vida, no ha dejado de acompañarme ni dejará de hacerlo. Se trata de <em>Del lado del amor</em>, la poesía reunida de <strong>Juan Antonio González Iglesias</strong>, que ha salido en Visor. Es la oportunidad para que cualquier lector que se haya dejado atrás algunos de sus libros anteriores (<em>La hermosura del héroe</em>, <em>Esto es mi cuerpo</em>, <em>Un ángulo me basta</em>, <em>Olímpicas</em> y <em>Eros es más</em>), los recupere. Quien ya los tenga todos, que sepa que hay un sexto libro inédito, <em>Selva de fábula</em>. No hay excusa. Su poesía aúna la más sabia tradición clásica, (él es también un gran conocedor de la literatura griega y latina), con las últimas corrientes que interesan. En sus libros siempre está alineado “del lado del amor”, celebrando la auténtica belleza de cualquier manera que esta pueda presentársele. Siempre atento a lo bello, nos hace encontrarnos muy a gusto entre sus versos que fluyen cargados de referencias literarias y no tan literarias. Lejos de ser el clásico poeta encerrado en su torre de marfil, se sumerge entre los iconos de lo que se ha dado en llamar mainstrean que adopta y hace suyos y eleva a la categoría de poesía. Siempre uniendo vida y poesía.<em></em></p>
<p><em>Esto es mi cuerpo. Aquí</em><br />
<em>coinciden el lenguaje y el amor.</em><br />
<em>La suma de las líneas</em><br />
<em>que he escrito ha dibujado</em><br />
<em>no mi rostro, sino algo más humilde:</em><br />
<em>mi cuerpo. Esto que tocas es mi cuerpo.</em><br />
<em>Otro lo dijo</em><br />
<em>mejor. Esto que tocas</em><br />
<em>no es un libro, es un hombre.</em><br />
<em>Yo añado que esto que te toca ahora</em><br />
<em>es un hombre.</em><br />
<em>Soy yo, porque no hay</em><br />
<em>ni una sola sílaba que esté libre de amor,</em><br />
<em>no hay ni una sola sílaba</em><br />
<em>que no sea un centímetro</em><br />
<em>cuadrado de mi piel.</em><br />
<em>En el poema soy acariciable</em><br />
<em>no menos que en la noche, cuando tiendo</em><br />
<em>mi sueño paralelo al sueño que amo.</em></p>
<p>Siempre uniendo vida y poesía. Lectura de libros que irán dejando algo en mí y, al mismo tiempo, haciendo que me desprenda de una parte de la vida. Esto es mi cuerpo: un solitario afán de plenitud.</p>
<p align="right"><strong>Rafael Suárez Plácido</strong></p>
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		<title>Revista clarín número 95</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Oct 2011 05:40:29 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Ya está a la venta el número 95 de Clarín, la revista de nueva literatura dirigida por José Luis García Martín y publicada por Ediciones Nóbel. En este número publicamos poemas de Léo Ferrero y de Lêdo Ivo, el cuaderno veneciano de Silvina Ocampo, artículos de Fernando Sánchez Alonso y José Manuel Benítez Ariza y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/10/clarin_95.png"><img class="alignnone size-full wp-image-1279" title="Portada Clarín 95" src="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/10/clarin_95.png" alt="Portada Clarín 95" width="170" height="224" /></a></p>
<p>Ya está a la venta el número 95 de <strong>Clarín</strong>, la revista de nueva literatura dirigida por José Luis García Martín y publicada por Ediciones Nóbel. En este número publicamos poemas de Léo Ferrero y de Lêdo Ivo, el cuaderno veneciano de Silvina Ocampo, artículos de Fernando Sánchez Alonso y José Manuel Benítez Ariza y mucho más.</p>
<p><a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/10/sumario_clarin_95.pdf">Descargar sumario</a></p>
<p>Artículo de muestra: <a href="http://www.revistaclarin.com/wp-content/uploads/2011/10/el_diario_intimo.pdf">El diario íntimo. Técnicas de retoque con el photoshop literario.</a>.</p>
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